Manifiesto editorial
La tecnología nunca es solamente técnica
Desde que los algoritmos comenzaron a ocupar un lugar central en la vida pública, entendí que no sería posible explicar la sociedad sin comprender los sistemas tecnológicos que empezaban a organizarla.
En 2017, mientras informaba sobre el creciente papel de la tecnología en la política y la economía occidentales, propuse al director de Ámbito Financiero —el principal diario argentino de economía y negocios— una nueva forma de cubrir la Inteligencia Artificial: no desde una perspectiva puramente técnica, sino mediante el reporteo en primera persona, la experiencia de campo y el periodismo narrativo.
La premisa era sencilla: para explicar la tecnología, tenía que usarla. Cada crónica se construiría alrededor de la experiencia directa, con un tono antropológico, porque el desafío no consistía solamente en describir la innovación, sino en hacer visible algo que normalmente no tiene forma material: el software, los algoritmos, los sistemas de datos y las tecnologías de procesamiento de información.
Necesitábamos contar los hechos de una manera capaz de involucrar a lectores que migraban hacia las pantallas móviles, mantener la claridad sin simplificar en exceso y convertir sistemas abstractos en historias humanas. El software no se muestra por sí mismo. Lo técnico no genera interés de manera automática. La narración se convirtió en una forma de volver la tecnología comprensible, emocional y culturalmente relevante.
Para entonces, ya había fundado mi primera agencia de marketing digital y completado una maestría en Machine Learning. Desde la disrupción algorítmica de comienzos de la década de 2010, había comprendido que estos sistemas transformarían la sociedad mucho más allá de las revoluciones tecnológicas anteriores.
La primera historia escrita con ese enfoque fue sobre Prometea, el primer sistema predictivo de Inteligencia Artificial desarrollado para la Justicia bajo altos estándares de derechos humanos. A partir de entonces, incluso los avances más técnicos o científicos que investigué siempre fueron narrados desde el fenómeno humano que la tecnología estaba transformando.
Eso es lo que entiendo por humanismo tecnológico: utilizar las herramientas de las humanidades para interpretar la ciencia aplicada, sin quedar fascinados por la técnica como un fin en sí mismo, pero también sin descartar el valor que puede aportar el progreso tecnológico. El equilibrio surge de situar los hechos dentro de un marco histórico, cultural y humano.
Tecnología & Sociedad nace para ofrecer una segunda lectura: un espacio para detenerse, conectar hechos, investigar fuentes y estudiar la tecnología como una forma de explicar la realidad.
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